ABC- Una Israeli enseña flamenco a los gitanos de la cárcel de Estremera
Hola Shalom
Quería compartir con vosotros el artículo que se publico hoy en el ABC escrito por Concha Barrigós EFE
FELICES FIESTAS
Shoshi Israeli -Cobeña Flamenco
http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=631795
Una israelí enseña flamenco a los gitanos de la cárcel de Estremera
(Madrid) CULTURA-ESPECTACULOS,MUSICA | > AREA: Arte, cultura y espectáculos
20-12-2010 / 21:20 h
Concha Barrigós.
Madrid, 20 dic (EFE).- Su hijo Vicente paga condena "por 20 puñalás" a su tío y en la cárcel donde ella también está interna, en Estremera, se sienten "techarí" (libres en caló) sólo cuando una "paya" que resulta que es israelí va cada semana a "enseñarles" flamenco, una vía de escape que quizá acabe siendo su modo de vida.
Shoshi Israeli, la profesora, llegó hace 18 años a España sin tener ni idea de flamenco, aunque su sueño desde niña era entrar en los misterios de aquellos movimientos.
Ahora, y desde hace cinco años, explica a Efe, acude religiosamente, con la Asociación Cultural Cobeña Flamenco, a la cárcel -primero a Alcalá Meco y ahora a Estremera, ambas en la Comunidad de Madrid- una vez a la semana a impartir un taller de flamenco para permitir a sus internos expresarse y "saltar las rejas".
Sus alumnos son en la actualidad cerca de 60 mujeres y 15 hombres, la mayoría de ellos esposos o parejas de otras tantas gitanas "porque, si no, ellas no pueden bailar", y tienen una lista de espera de más de 200.
Cuando empezaron hace cinco años en Alcalá Meco sólo trabajaban con mujeres pero ahora trabajan con familias enteras gitanas, que pueden, por primera vez desde su internamiento y gracias a los talleres, estar juntas.
"Con el flamenco encontramos más libertad y se nos olvida que estamos en la cárcel y encima estamos con las mujeres, la hija el yerno y los amigos", cuenta uno de los patriarcas en el documental que han grabado sobre su experiencia Amnon Ron y Tristan Copley Smith.
"Todos tienen historias muy intensas, que a mí me provocan sentimientos encontrados, porque pienso 'doy mi tiempo a quien ha matado a alguien' o 'ellos son los que venderían droga a mis hijos' pero por otra quiero contribuir con mi granito de arena a que sean otras personas", explica.
Las clases son dos horas y media de bulerías, tangos y tanguillos, lo que dominan, pero ella se ha empeñado en que también sepan que eso del "tirititrán, trán" que cantan son alegrías, y a distinguir las seguirillas o los tientos.
Se trata de que perfeccionen su estilo, porque ahora hacen un flamenco "súper salvaje" y hay que ponerle a todo eso "un sello profesional que les permita ganar dinero con ello".
Mañana, en su fiesta de Navidad, y trufados con los inevitables villancicos por bulerías, mostrarán a su público, el resto de los internos, lo que saben y han aprendido a hacer en su "particular hoguera: "Será su regalo para los demás".
En los cursos puede participar cualquiera, sea el que fuere su delito, pero ahora están haciendo audiciones para que un grupo de 7 presos, todos ellos del llamado tercer grado, salgan de la cárcel, actúen fuera de sus muros y vuelvan a ella al día siguiente.
Ya tienen dos "contratos": uno el día 20 de febrero, en Valdemoro (Madrid), y otro en marzo. Serán ella y los miembros de la asociación los que los recojan en la cárcel y los devuelvan a ella, "sin guardias", que tampoco aparecen en las dos horas y media de clase.
La profesora asegura que ha tenido que pasar "varios exámenes" porque todos saben que ella no es "ni gitana ni española" y siempre vigilan si está "a compás" y ella a su vez se esmera en no quebrantar ninguno de sus "códigos", muy distintos de los que ella está habituada.
"Con el baile sacas de ellos es una ternura que ves que no son capaces de demostrar en ningún otro sitio", revela. EFE
Madrid, 20 dic (EFE).- Su hijo Vicente paga condena "por 20 puñalás" a su tío y en la cárcel donde ella también está interna, en Estremera, se sienten "techarí" (libres en caló) sólo cuando una "paya" que resulta que es israelí va cada semana a "enseñarles" flamenco, una vía de escape que quizá acabe siendo su modo de vida.
Shoshi Israeli, la profesora, llegó hace 18 años a España sin tener ni idea de flamenco, aunque su sueño desde niña era entrar en los misterios de aquellos movimientos.
Ahora, y desde hace cinco años, explica a Efe, acude religiosamente, con la Asociación Cultural Cobeña Flamenco, a la cárcel -primero a Alcalá Meco y ahora a Estremera, ambas en la Comunidad de Madrid- una vez a la semana a impartir un taller de flamenco para permitir a sus internos expresarse y "saltar las rejas".
Sus alumnos son en la actualidad cerca de 60 mujeres y 15 hombres, la mayoría de ellos esposos o parejas de otras tantas gitanas "porque, si no, ellas no pueden bailar", y tienen una lista de espera de más de 200.
Cuando empezaron hace cinco años en Alcalá Meco sólo trabajaban con mujeres pero ahora trabajan con familias enteras gitanas, que pueden, por primera vez desde su internamiento y gracias a los talleres, estar juntas.
"Con el flamenco encontramos más libertad y se nos olvida que estamos en la cárcel y encima estamos con las mujeres, la hija el yerno y los amigos", cuenta uno de los patriarcas en el documental que han grabado sobre su experiencia Amnon Ron y Tristan Copley Smith.
"Todos tienen historias muy intensas, que a mí me provocan sentimientos encontrados, porque pienso 'doy mi tiempo a quien ha matado a alguien' o 'ellos son los que venderían droga a mis hijos' pero por otra quiero contribuir con mi granito de arena a que sean otras personas", explica.
Las clases son dos horas y media de bulerías, tangos y tanguillos, lo que dominan, pero ella se ha empeñado en que también sepan que eso del "tirititrán, trán" que cantan son alegrías, y a distinguir las seguirillas o los tientos.
Se trata de que perfeccionen su estilo, porque ahora hacen un flamenco "súper salvaje" y hay que ponerle a todo eso "un sello profesional que les permita ganar dinero con ello".
Mañana, en su fiesta de Navidad, y trufados con los inevitables villancicos por bulerías, mostrarán a su público, el resto de los internos, lo que saben y han aprendido a hacer en su "particular hoguera: "Será su regalo para los demás".
En los cursos puede participar cualquiera, sea el que fuere su delito, pero ahora están haciendo audiciones para que un grupo de 7 presos, todos ellos del llamado tercer grado, salgan de la cárcel, actúen fuera de sus muros y vuelvan a ella al día siguiente.
Ya tienen dos "contratos": uno el día 20 de febrero, en Valdemoro (Madrid), y otro en marzo. Serán ella y los miembros de la asociación los que los recojan en la cárcel y los devuelvan a ella, "sin guardias", que tampoco aparecen en las dos horas y media de clase.
La profesora asegura que ha tenido que pasar "varios exámenes" porque todos saben que ella no es "ni gitana ni española" y siempre vigilan si está "a compás" y ella a su vez se esmera en no quebrantar ninguno de sus "códigos", muy distintos de los que ella está habituada.
"Con el baile sacas de ellos es una ternura que ves que no son capaces de demostrar en ningún otro sitio", revela. EFE
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